Bachelet, primarias (?) y el tsunami . . la fórmula de una caída . . .

. . . descubriendo la columna de Pablo Portilla . . . desde mi terruño
No toda la política ni los hechos que van marcando las decisiones en Chile se hacen en Santiago, en este caso el puerto de Coquimbo fue testigo mudo de una señal importante, quizás de la fórmula que significará, en definitiva, la caída en picada de quién parecía en vuelo con alta pericia para planear, sin motores ni estructura aerodinámica. Por lo cual, el mérito de la evidencia de una menguada asistencia a su visita y la suma de eventos, que Pablo Portilla Vargas expone con muchísima claridad, han sido la guinda de un postre que aún no se sirve en las primarias ad portas.
Platos que probablemente no se servirán ni en La Serena ni el Coquimbo.
@eberda . . .
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Hace pocos días estuvo de visita en la Región de Coquimbo la candidata presidencial del PS y el PPD, Michelle Bachelet. Como ha sido su costumbre desde marzo de 2010, cuando dejó la Presidencia de la República, atendió a la prensa con una mezcla de evasivas y frases hechas que significaban poco o nada. Lo confieso: como periodista que soy, trabajé varios años para distintos medios y siempre me indignó la costumbre de algunos políticos de contestar sólo lo que les acomoda y eludir lo que les incomoda. Sobre todo si se trata de políticos que aspiran a gobernarnos a todos.

Como era de esperarse, la conducta elusiva de la ex mandataria funcionó mientras ésta se hallaba en el extranjero y durante sus primeras semanas luego de retornar a Chile. Bachelet planeaba sobre la escena política, como una especie de figura metafísica, más allá del bien y el mal. Pero desde el momento en que tomó oficialmente la candidatura, ingresó a un terreno fangoso que la pone cada vez más incómoda, resquebrajando la imagen imbatible que antes proyectaba. Cuando muchos presagiaban que las primarias serían un desastre para la Alianza y un nuevo impulso para la Concertación –cuánto más luego de la caída de Laurence Golborne–, el fracaso rotundo del pacto de izquierda en elegir democráticamente sus postulantes al Congreso ha golpeado duro a su principal carta presidencial, poniendo de relieve dos de sus principales déficit: por un lado, el desorden y la permanencia de las viejas prácticas cupulares en los partidos que apoyan a la ex presidenta; por otro, su falta de liderazgo y voluntad para tomar decisiones.
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La repartición de los cupos parlamentarios en la izquierda ha devenido en grotesca teleserie, en la cual el papel principal lo juegan el Partido Socialista –del cual Bachelet es militante– y algunos de sus más cercanos adláteres: el diputado Osvaldo Andrade y el senador Camilo Escalona. Peor aun, la primaria presidencial de la Concertación ha perdido toda figuración e interés público, no sólo porque el resultado es completamente previsible, sino porque sus propios protagonistas han puesto en duda su validez, caso de Andrés Velasco y su “pataleta” y la traición de líderes de la DC, como Aldo Cornejo y Gabriel Silber, que se fotografían con Bachelet mientras abandonan a su candidato, Claudio Orrego.

Camilo Escalona

Camilo Escalona

Osvaldo Andrade

Osvaldo Andrade

La guinda de la torta llegó este jueves. La justicia denegó la petición de sobreseimiento de los principales imputados por la falta de una alerta de tsunami en la fatídica madrugada del 27 de febrero de 2010, que terminó con la muerte de 156 chilenos.

La solicitud de sobreseimiento buscaba exculpar a los cuatro implicados, entre ellos dos ex funcionarios de confianza de Bachelet, la ex directora de ONEMI, Carmen Fernández, y el ex subsecretario del Interior, Patricio Rosende. Ambos fueron representados por abogados fuertemente vinculados a la Concertación: Luciano Fouillioux (DC), ex subsecretario de Carabineros y ex director del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior; y Samuel Donoso, cercano al senador PPD, Guido Girardi.

Bachelet

Bachelet

No es posible afirmar, aunque sí sospechar, que el intento de exculpar a estos  personajes tuviese alguna finalidad política, para evitar que el proceso judicial se extendiera y perjudicara la campaña presidencial de Bachelet. Si fue así, el tiro salió por la culata. El juez Ponciano Sallés no sólo denegó la petición, sino que en su argumentación destruyó los argumentos de los cuatro inculpados. Todo frente a las cámaras y micrófonos de los medios de comunicación.

Y quedaba más: el juez aceptó a tramitación una nueva querella contra la propia Bachelet, como responsable máxima del Poder Ejecutivo y jefa superior de todos los funcionarios gubernamentales que tomaron parte en la tragedia. Se expone a ser llamada a declarar como querellada, ya no como testigo, y probablemente en una audiencia pública. O sea, si ya muchos compatriotas habían olvidado la tragedia del 27F y la incompetencia del gobierno de la época para afrontar ese gigantesco desastre natural, hoy lo recuerdan más y se indignan más.

Bachelet sigue ocupando portadas, pero ahora a raíz de situaciones conflictivas que la ponen a prueba como candidata y líder de su sector. Por el momento, continúa eludiendo los debates de fondo, sin responder a los periodistas, y dejando a su vocero la tarea de dar las explicaciones que ella misma parece incapaz de pronunciar.

Pablo Portilla, periodista.
@elobservatodo
ver link del artículo http://doo.ly/ea3v
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