HOSTELIANOS, ALACALUFES Y MARXISTAS

por eberda
Algunas reflexiones después de la temporada de teatro. Han pasado algunos días y febrero 2012 es buen momento para balance del enero santiaguino que se nos fue entre la abundancia de teatro, calor y política, con funciones de teatro a mil, que en este caso se multiplicaban por varios miles de pesos para una incómoda aposentaduría con “Los naúfragos de la Loca Esperanza
Y como pretendo hacer del blog un lugar coloquial, hablaré de aquello que no pasó desapercibido para varios miles de capitalinos que asistieron a algunas de estas obras : . . . La atención la monopolizó por publicidad, precios y despliegue de recursos la ambiciosa obra de la compañía francesa del Théatre du Soleil. La puesta en escena es una mezcla compleja de comedia, drama y tragedia, que sería muy para gustos clásicos del teatro griego, sino fuera por la ambiguedad técnica que incluía música, danza, algo de circo y francés. El sueño de hacer una película en la época se teatraliza con mas de 30 actores que brincan, corren y trabajan en agotadora jornada de casi 4 horas.
La obra trata el relato adaptado en un complejo montaje – muy francés – de cuentos de Julio Verne, “El faro del fin del mundo” y “Los naúfragos de Jonathan”. El invento al final resulta algo así como la citroneta, el famoso engendro francés, para “contar” desde dentro de una compañía de teatro, la historia de una incipiente joven productora de cine por 1914. Es una seguidilla de historias contadas, medio disgregadas y medio en paralelo, con sabor y sensación de teatro y apariencia de circo, donde las estructuras y la manera de recrear escenarios y ambientes, bastantes impresionantes en la estructura de la obra y que pudieran resultar para algunos una artística función circense; nos hizo asistir a un trabajo muy expresivo entre “tormentas de nieve” atizadas con un gran ventilador y el navío que encalla, recreando muy bien el sur de Chile y su mar austral.
A la utopía de un mundo ideal o mejor, al sonido de “La Internacional” que hacía vibrar a marxistas y comunistas del s.XX (y a unos cuantos del XXI que vi asistían como público, je, je ) no podía faltar el irlandés en la patria hosteliana, el romántico socialista, el juez Beauval y tantos otros en la isla HOSTE, hasta donde podía incluso llegar la autoridad (un gobernador chileno) para atender consecuencias de la fuerza de la codicia por el oro en esas australes comarcas. Así el director de esta compañía del cuento, cree poder filmar cine mudo con meseros, parroquianos y cocineros del restaurant a orillas de la ribera parisina, cuando la Gran Guerra se ha desencadenado.
La creación de una “troupe” bajo la conducción y creación de Ariane Mnouchkine – mentora y maestra del conocido chileno Andrés Pérez – intenta probar que, una ética teatral básica con elementos y normas de equipo, mezclando habilidades, con salarios y esfuerzos similares, que impliquen una creación de entretenimiento para un público cada vez más demandante de emociones y experiencias diferentes en el arte de la expresión sobre las tablas, pudiera constituirse en una vieja-nueva fórmula de hacer teatro.
Con seguridad los héroes griegos no lo aprobarían. Ni el suscrito tampoco, prefiriendo un teatro argentino, menos pretensioso, pero en la misma línea de mostrar la función por dentro (eso será para otro blog).
Edo Berríos Cerda

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