Prueba al Islam del Nilo . . . 33ºC a la sombra . . .

. . .  por  eberda . . .

 Cualquier occidental de mi generación y de varias siguientes, creció conociendo en el cine y la TV las historias de la reina Cleopatra o las de Tutankamón -el faraón de la máscara de oro- o de Ahkenatón, el monoteísta revolucionario; en fin, son más de 3000 años que nos separan de una larga e increíble cultura a lo largo del Nilo, donde desde persas, shiitas, macedonios y griegos, romanos o beduinos, y otros europeos que pasaron o llegaron, conquistaron o dejaron parte de su impronta y cultura en testimonios, construcciones y arte, que hoy seguimos admirando como el otrora baluarte de la civilización.

Morsi_OUT_politica_Pza_Tahrir_Egipto_20130703_0095_6 Sin duda, los más jóvenes debieran recorrer su historia para una mejor comprensión -a los 85 años de vida- desde que en esa nación africana se estableciera como base una república moderna, soportada en un Estado multicultural-religioso, declarada árabe transcontinental, con ascendiente del Islam y un ejército garante de su constitución y sus estamentos políticos.

 Así es como Egipto nace desde el siglo XIX al XX, luego de 80 inestables y azarosos años (1802 -85) de control y dominios francés y británico, constituyéndose en protectorado de la Inglaterra imperial (1922 ) y digamoslo objetivamente -sólo desde que deja de serlo- recién puede ser considerado un estado fuerte, con ciertas autonomías, donde hoy requiere crecimiento y desarrollo para más de 84 millones de personas.

 Parte de su institucionalidad la creó Mohammed Ali Pasha al marcar al Estado egipcio moderno con la creación de un ejército al estilo europeo, como parte central del proyecto de nación. También fue un hito el derrocamiento de su bisnieto en 1952 por oficiales jóvenes del ejército, y pronto Nasser, Sadat y Mubarak crean este estado semi-presidencial sobre fuerzas armadas con voz y poder de decisión política, como una especie de soporte funcional permanente de constitucionalidad.

  En su historia salpicada de garantes militares, que al final no pueden lidiar con éxito contra vecinos como Israel en la guerra de los Seis Días (1967), no obstante haber obtenido Nasser la titularidad del canal de Suez (1956), es quizás sólo la paz negociada por Sadat (1978) que restablece en parte las ideas de la nación concebida. Así que tiene sentido señalar al primer levantamiento contra el gobierno islamista de ese Egipto nacido en 1928, como el inicio político real de sus sectores o partidos nacionales propios.

Tahrir Square, Cairo jul 07,2013

Tahrir Square, Cairo jul 07,2013

 Después de 85 años de lo establecido por el legado de Mohammed, el actual movimiento contra un gobierno islamista, recién hace días atrás -el derrocamiento de Morsi de la Hermandad Musulmana- es el hecho político históricamente más trascendente. Aunque algunos medios extranjeros sean críticos con la intervención del ejército en los eventos del 3 de Julio, la participación del pueblo en la Plaza Tahrir y otras lugares, los 33ºC grados a la sombra, los cánticos de enojo contra el Presidente Morsi, los sonidos de cornetas al mediodía y los fuegos artificiales y show de rayos laser hacia la noche, marcaron la voluntad popular expresada en cientos de miles de egipcios vociferantes, que observan como conductas islamistas, en el quehacer de las políticas públicas, pueden resultar poco adecuadas a los equilibrios de un Egipto moderno transcontinental, manteniendo en un mal pie como nación a una sociedad llena de demandas económico sociales.

Hechos innegables de administración y política que intensificaron un Estado, donde su economía ha llegado a mantener hasta por sobre un trece por ciento la cesantía reconocida, controles de precios y desabastecimiento en muchos productos, contantes pérdidas y caídas en el suministro energético, y una inflación por más de 20%, constituyen motivaciones para explicar algo de lo que ocurre socialmente.

 Quizás más que ello, sólo necesitan de un gobierno más eficiente para adaptarse a las condiciones del mundo globalizado, y peor que no está observando ni actuando frente a la crisis económica que afecta a la mayoría de los países, en especial a Europa.

 Lo de Hosni Mubarack considerado un golpe de estado, ni siquiera alcanzó a ello, fue un golpe de Palacio, o sea como una escaramuza de espumita en una real revuelta popular.  A los generales de los días de Mubarak, les sacaron de las Oficinas, pero han conservado muchos la mayor parte de las instituciones del estado. Lo ocurrido entonces no fue un movimiento efectivo de ideas, y el ejército ejerció su rol teórico contemplado constitucionalmente.

 Ahora ha sido diferente, y en caso alguno debiera confundirse con un golpe de militares ambiciosos, por lo que nada indica que en esta ocasión se haya eclipsado el orden constitucional de la república para la idiosincracia egipcia. En todo caso, es una interesante circunstancia histórica, política y sociológica que amerita ser seguida las próximas semanas y meses.

Cairo, Egypt, Morsi is overthrown July 2013

Cairo, Egypt, Morsi is overthrown July 2013

 Ojalá los elementos de guerra civil yacentes en Egipto, no se sobrepongan a una solución pacífica y el gobierno temporal del Pdte del Tribunal Constitucional tenga capacidad para convocar a la cordura, mientras ordena y apacigua ánimos para nuevas elecciones.  Lo anterior, enmarcado en los temas religiosos inherentes a su multiculturalismo, su estratégica posición geopolítica que la hace presa de su propia política exterior, tanto como de los intereses de otras potencias, y sin duda de la opción y resultados que programas y labor educativa logren moldear en las nuevas juventudes, frente a una democracia buscada, a su autoritarismo fundacional,  y a una sociedad libre participante.

Edo.  Berríos Cerda
ing de minas /economista

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