Crisis y desafíos de la Minería en Chile

Manuel Viera_blog ver1 Manuel Viera, Dir. Ing. en Minas de UDLA

Chile es el primer productor mundial de materias primas mineras no renovables y la minería ha sido nuestro motor y palanca del desarrollo económico en los últimos 30 años. Sin embargo, nunca se contó con la astucia intelectual de haber creado industrias alrededor de ella.

Se estima que si lo hubiera hecho hace 20 años, la contribución de la industrialización del cobre impactaría positivamente en al menos 2,5 a 3% del PIB, generaría empleos adicionales y se sustituirían las  importaciones, ya que como Chile no tiene  fábricas que procesen el cobre, lo recibe de vuelta hasta cinco veces más caro que su precio de venta como materia prima.

China entendió la problemática del aumento de la producción minera y aplicó la política de crear miles de fábricas en todos los sectores productivos con un amplio apoyo al sector privado. La estrategia que adoptó fue devorar las materias primas que se producen en Latinoamérica.

LingotePor ello, los desafíos que enfrenta la industria minera chilena se relacionan con los cambios de paradigmas del capital intelectual y la necesidad de sensibilizar a la clase política sobre la importancia de explotar racionalmente y con sentido social y planetario nuestros recursos naturales no renovables, lo cual exige mejores políticas públicas y mineras, mayor fomento a la inversión en exploración geológica y una agresiva política de industrialización de nuestros recursos naturales.

En este marco, debemos preocuparnos de convertir los siguientes riesgos actuales en oportunidades:

1.-  Falta de políticas públicas y una política de Estado para industrializar sus recursos minerales. Mientras no se generen fábricas para aprovechar los recursos naturales no renovables, otros países como China, Japón, Alemania, Canadá aprovecharán ese valor agregado para sus industrias y le devolverán a estos países el metal manufacturado en cinco veces su valor.

2.-  Generar alianzas estratégicas tecnológicas. Con países desarrollados, como Japón, Alemania, Polonia, China, Canadá, EE.UU., para iniciar inmediatamente la instalación de fábricas en Chile.

3.-  Excesivo control que enfrenta la minería. Para un proyecto minero hay que pedir alrededor de 500 permisos distintos, lo que está haciendo naufragar a varios proyectos pequeños y medianos.

4.-  Respeto al medioambiente, comunidades, pueblos originarios. La relación con la sociedad debe estar basada en el concepto de la Minería Planetaria, es decir, preocupación medioambiental y respeto por las personas.

5.-  Corrupción. Esto se mitiga con políticas de transparencia, mejores prácticas y leyes más duras que castiguen a los culpables.

6.-  Riesgos operacionales. Se requiere mayor inversión en seguridad y mayor tecnología.

7.-  Riesgo de la volatilidad de precio de los commodities. El desafío es aplicar nuevos paradigmas en la planificación de minas, a fin de enfrentar los altos costos y la baja productividad.

8.-  Sustitución del cobre por el grafeno. Como país dependiente del cobre, debemos analizar en profundidad los escenarios, pues el grafeno es considerado el material del futuro.

9.-  Transformación de minería a cielo abierto a subterránea. Se estima que en 20 años más habrá un 67% de yacimientos subterráneos en el mundo, lo cual insta a abordar riesgos operacionales como derrumbes, atrapamientos, incendios y otros.

10.- Autorización de financiamiento de carteras de proyectos de empresas mineras estatales. Estas dependen de los ministerios de Hacienda de turno, que adolecen de las competencias técnicas para tomar una decisión tan importante para la vida de los distintos yacimientos.

11.- Falta de política clara de I&D, lo cual está hipotecando el futuro del país y provoque que nuestros científicos se encuentran defraudados.

12.- Aumento de costos operacionales y tendencia a la baja productividad hacen que ante una disminución del precio del cobre, varias queden bajo el punto de equilibrio (apalancamiento operacional), con el peligro de paralizar y salir del mercado.

13.- El fantasma de nacionalizar los recursos mineros. Nos urge enfrentar el dilema de fomentar la inversión privada, versus la búsqueda de mayores retornos para el Estado.

Como dijo el escritor y político argentino Manuel Ugarte, “un país que solo exporta materias primas y recibe del extranjero los productos manufacturados, será siempre un país que se halle en una etapa intermedia de su evolución“.

Manuel Viera F.  es ingeniero y Director de la Escuela de Ingeniería en Minas de UDLA – Universidad de Las Américas
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Un pensamiento en “Crisis y desafíos de la Minería en Chile

  1. DURO ANÁLISIS y RADIOGRAFÍA MINERA
    ¿Estamos condenados a un eterno país “en vías de desarrollo”?
    Hasta ahora pareciera ser así, y el autor de la columna acierta al destacar una falta de convicción y voluntad en la industrialización nacional profunda, como una de las principales consecuencias, y a su vez causas, de nuestras conductas empresariales, nuestros hábitos laborales, o de las políticas mineras, si es que de políticas públicas podemos hablar en el sector.

    Aun cuando la minería es una actividad y negocio que, tradicionalmente, se entiende dependiente de las reservas de recursos minerales y sus precios internacionales, el desarrollo y avance de lo industrial en los procesos de sus usos no se sustrae de esa realidad que alcanza a cualquier sector productivo de bienes.
    Mientras nos comportemos como un país que se visualiza, permanentemente, en “etapa intermedia de evolución”, pero adoptando de tiempo en tiempo, posiciones radicales que dificultan una básica estabilidad en sus procesos económicos y sociales, difícilmente lograremos mayores grados de desarrollo e industrialización, porque es paradigma en economía que ello va aparejado al crecimiento sobre mayor valor agregado de la producción de bienes y servicios.

    En otras palabras, el otro lado de la ecuación del desarrollo no es sólo una cuestión de números o mayor valor del producto y mayor cantidad de unidades, sino también la capacidad de los procesos industriales extendidos y entendidos en la intensidad del trabajo, la especialización y profundización de las tecnologías y la innovación.
    En la minería hemos quintuplicado la producción de hace unas décadas atrás, pero hemos sido incapaces de fomentar y facilitar inversión proporcional en las industrias derivadas y conexas de una de las áreas de la economía donde poseíamos grandes ventajas comparativas.

    La radiografía que intenta el colega Manuel Viera, en su comparación con China sirve para la reflexión, aunque no sean situaciones posibles de correlacionar; y la enumeración de riesgos y oportunidades es muy interesante.
    Ahora discutir los guarismos del 2,5 a 3% sobre el impacto del crecimiento perdido en el PIB, que pudiéramos o no haber tenido, si se hubiesen adoptado políticas diferentes de industrialización con proyectos, y emprendimientos privados y estatales conexos al desarrollo minero, es una materia mas técnica y al alcance de estas líneas es saludable omitirse, prefiriendo concordar en lo evidente: una vez mas la historia del país se ha repetido, desaprovechando un ciclo de precios magnífico de sus recursos, como lo deja ver desde su particular perspectiva el autor en la columna.

    Edo.Berríos Cerda
    ing de minas/economista

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